Se impone un cambio en el modelo de desarrollo

La sociedad actual, caracterizada por la orientación de la mayor parte de las actividades humanas hacia el consumo de bienes materiales, no parece que pueda mantenerse por mucho tiempo. Su lógica interna de un aumento continuo de producción de bienes para el consumo es insostenible, el planeta no da para tanto y el conflicto entre producción, consumo y naturaleza está llevando hacia una situación ecológicamente insostenible.

La huella ecológica, que representa el área de tierra o agua ecológicamente productivos necesarios para generar los recursos necesarios y para asimilar los residuos producidos, no deja de crecer y en la actualidad representa tres veces la capacidad del planeta. Además su reparto demuestra la misma desigualdad que se viene dando en todos los demás aspectos entre los países desarrollados y los menos avanzados.

La idea de desarrollo dominante hoy en el mundo, lo asimila a crecimiento económico y lo construye como la única vía posible y, desde luego, no se refiere al proceso de activación de potencialidades (también podríamos hablar de empoderamiento) para la mejora de la sociedad -lo que de alguna manera se acercaría al significado estricto de desarrollo-, sino que va unido a un modelo de desarrollo basado en la racionalidad económica y en la lógica social del capitalismo.

Ante esta perspectiva surgen voces que se oponen al desarrollo como un concepto negativo, lo que no significa que se opongan a la mejora de las condiciones de vida de las personas, si no a la cooptación que de ese concepto ha hecho el discurso oficial, aunque le hayan añadido adjetivos como humano, sostenible, etc. El desarrollo es y será insostenible y no podrá ser humano mientras se mantenga la idea del crecimiento como condición del mismo.

Si este modelo de sociedad, de desarrollo, no vale ya, hay que buscar una alternativa, un modelo de sociedad centrado en las personas, en su desarrollo, en el de sus capacidades, “una noción del desarrollo centrada en la capacidad real de optar de las personas y de hacerlo sin perjudicar las opciones de otras” (Unceta, Debate sobre el desarrollo, 2009 ), a lo que yo añado, de otras personas actuales y futuras, porque no vale con tener en cuenta nuestra vida, nuestro presente, tenemos que pensar en la herencia que vamos a dejar.