DEBEN LAS ONGS PARTICIPAR EN LAS MOVILIZACIONES?

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Buena parte de las ONGs tiene elaborados planes estratégicos porque lo han venido exigiendo las administraciones públicas para participar en convocatorias para subvenciones. En esos planes, entre otras cosas, se incluye la MISIÓN, donde se trata de definir los fines últimos de la acción de la ONG, el horizonte, o la utopía, a la que se dirige la actividad de la organización.

La ERRADICACIÓN DE LA POBREZA aparece en la misión de muchas de las organizaciones que se dedican a la cooperación al desarrollo. Además, entre las formas de llegar a conseguirlo, incluyendo los proyectos en el sur con los que ya creo que estaremos todos de acuerdo que no vamos a conseguir ese fin, solemos incluir la educación al desarrollo, la incidencia y la denuncia de todo aquello que impida la consecución del fin propuesto.

Durante los años 90, en la llamada década perdida para el desarrollo, denunciábamos las políticas de ajuste estructural que el FMI y el BM imponían en los países del sur, lo que suponía empobrecerlos más y destruir el escaso estado de bienestar que tenían. Entonces esa políticas se imponía a aquellos países con el fin de que hicieran frente a la deuda externa que tenían. Hicimos muchas campañas denunciando lo ilegítimo de la deuda y lo impopular de aquellas políticas, incluso hubo una ILP pidiendo que se condonara la deuda a los países empobrecidos.

Hoy, esas políticas se están llevando a cabo en España y los países del sur de Europa, impuestas por la troica (BCE, UE y FMI) y las consecuencias están siendo las mismas que en los años 90 en los países del Sur. ¿Si entonces no dieron resultado por qué tenemos que suponer que aquí y ahora van a tener éxito?

La realidad es que la política de recortes suponen un paso más en la instauración de un modelo social profundamente injusto que aumenta la inequidad y las desigualdades sociales y que reduce derechos sociales y políticos.

Desde hace más de una década, se vienen aplicando en Europa los postulados neoliberales de desregulación de los mercados financieros, de reducción de impuestos a los poderosos, de creación de burbuja tras burbuja financiera que, al reventar, han estado en la raíz de la crisis (en realidad estafa) que soportamos.

Paradójicamente, aquellos que defienden que el estado debe desaparecer de la economía, ahora recurren a él para que cubra sus pérdidas, mientras ganaban, para ellos; ahora que tienen pérdidas, que se socialicen. El dinero manda y parece que tengamos que aceptarlo como una verdad revelada más, pero, ¿de verdad tenemos que aceptar como inevitable un sistema que se basa en primar el beneficio económico de una forma cada vez más salvaje y descarada, frente a los derechos y la dignidad de la mayoría de la población? ¿Tenemos que asumir como inevitable que se privaticen servicios esenciales como la salud, la educación el agua para aumentar las cuentas de resultados de unos pocos?

Porque estas políticas van en la dirección contraria a la erradicación de la pobreza, la misma coherencia de que hablaba en un post anterior, debe hacer que las ONGD las denuncien y se posicionen con los demás movimientos sociales, políticos y sindicales de oposición a las políticas neoliberales y que utilicen los medios de los que disponen para hacer ver a sus voluntarios, socios y simpatizantes la conveniencia de participar en las protestas y movilizaciones que se vienen realizando.

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NO SOMOS ASÍ, NO PODEMOS SER ASÍ

Llevaba unos días leyendo y pensando sobre el futuro de la cooperación al desarrollo en estos tiempos de crisis y de recortes en todo tipo de gastos sociales, a lo que se viene a juntar el cambio de modelo de cooperación propio del neoliberalismo triunfante. Decía que llevaba unos días pensando en ello cuando han caído en mis manos dos campañas de varias ONGD con planteamientos sobre el tema. no es así ,somos así

Sin cerrar el tema aquí, porque tengo idea de tratarlo en más profundidad, me voy a posicionar del lado de los que dudan que seamos así. Yo tampoco creo que las ONGD seamos tan poco coherentes como para asociarnos con aquellos que hemos denunciado durante mucho tiempo por sus prácticas en el sur y en el norte contrarias al desarrollo humano.

Es por eso que campañas como SOMOS ASÍ me producen vergüenza porque supone, a mi entender, lavar la cara de empresas multinacionales con el fin de patrocinar nuestra organización y lanza el mensaje de que todo vale con tal de recaudar fondos para el sostenimiento de nuestras organizaciones y, no, no todo vale, no todo es ético.

Si algo hemos tenido las ONGD en estos años es el haber sido referentes éticos ante la sociedad, a diferencia de los partidos y muchas veces de los sindicatos, nuestras organizaciones eran valoradas por su implicación con los más vulnerables y por las denuncias que hacíamos de lo que nuestro modelo de desarrollo suponía en el Sur.

Por ello, aparecer en una campaña junto a INDITEX (¿Trabajo esclavo?), BBVA y Santander (¿Inversiones en armas y en fondos de alimentos?), Telefónica (¿ERE a 5000 trabajadores con beneficios récord?), DIA , Eroski y El Corte Inglés (¿Promotores de un modo de consumo poco sostenible?) y otras muchas empresas no es cualquier cosa, es lanzar el mensaje de que lo importante, lo que perseguimos las ONGD, es mantenernos a cualquier coste, que entre lo que decimos y lo que hacemos hay un trecho y que muchas veces defendemos algo en el SUR y lo contrario en el Norte.

Además, estoy convencido de que a la larga, en estas campañas solo ganan las multinacionales, las ONGD tenemos muy poco que ganar y mucho que perder por este camino. No se trata de purismo, ni mucho menos puritanismo, se trata de COHERENCIA entre lo que decimos y lo que hacemos

Hacia una nueva sociedad, del consumo a los cuidados

SOCIEDAD DE CUIDADOS

Es como darle la vuelta al calcetín en un doble sentido, por un lado es volver la sociedad al revés y por otro lado se trata de sacar a la luz múltiples experiencias existentes actualmente para, desde dentro de la sociedad, cambiarla profundamente, una revolución que, como todas las que ha habido hasta ahora, se han ido gestando dentro de la sociedad derrocada.

La nueva sociedad no se puede basar en el Consumismo, no se puede basar en el crecimiento continuo de la economía, no se puede valer del individualismo para dominar a las personas, ni en ella la competitividad será un valor. Al contrario, la base debe estar en la cooperación, porque el hombre es un ser cooperativo y es persona en la medida que coopera con los demás. Si la cooperación es el valor principal, no puede haber individualismo, no es compatible. Desaparece el YO del centro de los planteamientos para que el NOSOTROS, sea el valor prevalente.

Se trata de que en la nueva situación lo primero sean las personas y que estas se puedan dedicar a cuidarse en el sentido amplio, no solo en el de la salud, sino también en el de la cultura, las relaciones sociales, los conocimientos sobre el entorno. Además también puedan cuidar de su familia y amigos, de la naturaleza. Por eso me parece que puede ser un buen nombre el de sociedad de cuidados.

“BUENDESARROLLO”

Ul Haq (1999) planteó cuatro requisitos para una nueva noción del desarrollo: generación de medios de vida, equidad, sostenibilidad y empoderamiento. Se trata de situar al ser humano, el actual y el futuro, en su conjunto, como centro y beneficiario de toda la actividad política y económica.

Tenemos que garantizar nuestra supervivencia básica, nuestra forma de alimentarnos, curarnos, educarnos, de relacionados con la naturaleza y de hacerlo sin entrar en conflicto con otras formas de desarrollo, sin dependencias ni coacciones. Lo más probable es que así el consumismo sea desterrado a favor de un consumo lógico y responsable, que la innovación tecnológica sea apropiada (hecha propia), y adaptada al medio, que las citas a las urnas cada x tiempo sin opciones reales de influir deje de considerarse participación política y se cambie por otras formas mas reales de participación para dar lugar a un empoderamiento real de la personas, los grupos, las comunidades y las naciones para decidir dónde quieren ir y a qué ritmo.

DECRECIMIENTO

Si la nueva sociedad debe ser sostenible, el crecimiento no cabe porque es incompatible, hay que abogar por el decrecimiento de los países avanzados para que el planeta pueda vivir, para que las generaciones futuras puedan disfrutarlo. Al mismo tiempo los países hoy empobrecidos deberán crecer para que sus poblaciones puedan vivir la vida que deseen, pero no podrá ser un crecimiento a imagen del que hemos tenido hasta ahora sino basado en valores ecológicos y verdaderamente sostenible.

No es lo mismo decrecimiento que crecimiento negativo como el actual, producto de la crisis. El decrecimiento supone una actitud voluntaria, un cambio fundamental del paradigma actual en la economía mundial, un giro total en las ideas centrales que sostienen el capitalismo neoliberal.

La idea del decrecimiento tiene su origen en la crítica social y ecológica de la economía capitalista. El decrecimiento no es un fin en sí mismo, es un proceso, un medio para alcanzar una sociedad sostenible, humanamente sostenible, su lema podría ser “necesitamos menos para vivir mejor”.

Según Serge Latouche, hay ocho “re” que caracterizarían el decrecimiento. REevaluar, REestructurar, REdistribuir, RElocalizar, REducir, REutilizar, REciclar, REconceptualizar. Estos principios aplicados a todas las actividades permiten valorar su verdadera utilidad y el verdadero “valor” que aportan. Se oponen a todos los “SOBRE” que caracterizan a la sociedad actual, sobreconsumo, sobretransporte, sobrepesca, sobrepastoreo, sobreabundancia, sobremedicación… .sobreendeudamiento.

EL EMPLEO

El argumento del empleo se suele usar en contra del decrecimiento, ¿Qué va a pasar con todos esos trabajadores que ya no van a ser necesarios en la industria del automóvil, por ejemplo?. habrá que reconvertir esas industrias, desde luego, y que se dediquen a otra cosa. Respecto al empleo, al haber menos consumo, disminuye la necesidad de renta del consumidor y por tanto se requiere trabajar menos, al trabajar menos, se liberan horas de trabajo para repartir con otras personas.

El NEF (new economic forum) publicó un documento en el que plantea que 21 horas semanales serían suficientes y facilitaría que todos tuvieran oportunidad de trabajar. Para que esto fuera posible, tendrían que darse una serie de condiciones como cambios en la organización del trabajo, distribución de salarios mas estable y menos desigual, pasar de medidas basadas en coste/empleado a coste/hora de trabajo, aumento del salario mínimo, mejores prestaciones estatales y de servicios públicos.

La reducción de las horas dedicadas el trabajo remunerado, dará a la gente mas tiempo para dedicarlo a la familia, relaciones sociales con amigos y vecinos, actividades culturales, formarse, participar en la vida política y social, actividades todas ellas hoy “penalizadas” por el ritmo de vida que impone el aumento de horas dedicadas al trabajo remunerado necesarias para mantener el nivel de consumo.

LA CUESTIÓN DE LA SALUD

En este modelo de sociedad, la atención a la salud también debe cambiar. Por un lado hay que integrar en la atención sanitaria todo aquello que pueda ser útil a las personas según sus creencias y planteamientos de vida, no asumiendo como única válida la concepción occidental.

La disminución de la producción industrial y su redireccionamiento hacia productos y formas de producción ecológicamente beneficiosas reducirá de manera significativa la contaminación tanto del aire como del agua como de los alimentos, lo que mejorará el nivel de salud de la población, hoy hay demasiadas patologías con una relación oscura con el medio ambiente. La desmedicalización de la atención sanitaria, junto con el aumento del tiempo dedicado a los autocuidados y al cuidado de los demás, la disminución del stress laboral etc también deben producir una disminución importante de patologías síquicas y físicas.

Entre las tecnologías que deben reconceptualizarse esta la médica, que debe orientarse a la producción de tratamientos para enfermedades que hoy no son rentables para la industria farmacéutica y que son las que ocasionan mas sufrimiento, como la malaria por ejemplo.

Por otro lado la defensa de la soberanía alimentaria, el favorecimiento de la producción local de alimentos y la limitación de la sobrecirculación de los mismos, así como su producción libre de químicos tóxicos también permitirá una mejora de la salud y, especialmente, la desaparición del hambre.

EL PROCESO

En este nuevo concepto de desarrollo, el proceso ocupa el lugar central, no se puede concebir el desarrollo como un resultado sino como el proceso mismo.

Una base de partida de esta nueva sociedad esta en la revalorización de los espacios locales, tanto en el norte desarrollado como en los países del sur. Aprovechar las cada vez mas extendidas y participadas iniciativas locales antiglobalización, desde cooperativas agrarias ecológicas, pasando por cooperativas de consumidores, grupos de ciudades en transición, grupos de cestas y muchas otras de las que hay en el norte. En el sur movimientos de campesinos sin tierras, los planteamientos del buen vivir, Sumak Kawsay y Suma Qamaña, cooperativas de comercio justo, grupos indígenas que quieren proteger su soberanía territorial y alimentaria, etcétera. En resumen el papel mas importante debe estar en los movimientos sociales y en el aprovechamiento de las potencialidades propias de los múltiples ámbitos diferentes donde se combate la globalización o donde, al menos, se plantean alternativas.

Es claro que además de lo anterior serán necesarias decisiones políticas de calado que hoy por hoy no parecen previsibles a corto plazo, como las tasas por contaminar, las tasas a transacciones financieras especulativas, la prohibición de los paraísos fiscales, una real política fiscal progresiva que haga pagar los ingresos por capital al menos tanto como las rentas de trabajo, la eliminación de subvenciones al uso de combustibles fósiles….

Ahora mismo estos planteamientos se alojan en la utopía, pero si no tenemos una utopia delante, cómo sabremos hacia dónde ir y cuándo llegamos?.

LA POBREZA EN ESPAÑA TIENE CARA DE NIÑO

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Desde 2008 a 2010, hay más niños en riesgo de pobreza (205.000 niños más) hasta alcanzar la avergonzante cifra de 2.200.000 niños (26.5%, ¡más de uno de cada 4!).
Además esos niños son más pobres, a pesar de que el umbral de pobreza se ha reducido en casi 1000€/año para una familia de dos adultos y dos niños.
Más aún, la intensidad de la pobreza es mayor, el 13,7% de los menores de 18 años están incluidos en la llamada pobreza alta, el récord en la Europa a 15.
Otrosí, la pobreza crónica es más frecuente entre las familias con hijos menores (16.7%) frente al 11% de la población general.

No hay que ser muy listo para señalar las causas, el paro (mayor entre las familias con menores), las rebajas salariales, las subidas de impuestos al consumo, desahucios, reducciones de gasto público de ayuda a la familia. Según el informe de UNICEF sobre la pobreza en España más del 40% de las familias reconoce haber cambiado sus costumbres en lo referente a la alimentación.

Con el comienzo del curso, la vuelta al colegio para muchos de esos niños, irán a la escuela pública, ha supuesto ir a unas aulas en las que los van a amontonar alrededor de profesores mas agobiados y tal vez desmotivados que nunca y , además, muchos de ellos con problemas para poder comprar los libros y el material escolar que necesitan, y por si fuera poco van a tener que llevar la comida en fiambreras y pagar por poder comer en el colegio.
La disminución de becas, el cierre de colegios rurales, la desaparición de ayudas para libros… junto con lo anterior van a suponer una caída en picado de la calidad de la enseñanza.

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La pobreza y el nivel y calidad de la educación son dos de los determinantes sociales fundamentales en el nivel de salud de la población. La pobreza por sí misma es la primera causa de morbimortalidad a nivel general, así que podemos esperar que, de aquí a unos años, y de seguir por el camino que llevamos, comenzaremos a ver cómo disminuyen los indicadores de salud de la población.

Las imposiciones de la ideología neoliberal impuestas por el Bundesbank a través del BCE y, en España, por los gobiernos del bipartidismo a partir del tratado de Maastrich, suponen el fin del papel redistribuidor del estado. Papel que en España nunca ha sido muy eficaz, de hecho es de los estados que menos resultados obtiene en la disminución de las inequidades sociales y que, con la deriva antisocial de las supuestas medidas anticrisis, solo se va a conseguir que aumenten.

Definitivamente la próxima generación, seguramente, va a ser la primera que viva peor que la anterior si no lo remediamos.

Nota: Dedicado a los pediatras que ya os estáis encargando de cuidar a esos niños, mirarlos con buenos ojos y esforzaros más con ellos, si eso es posible, lo necesitan, especialmente para Maite que me animó a hacer esta entrada, espero que te guste.

¿DE TANTO OLER MAL, NOS ESTAREMOS QUEDANDO SIN OLFATO?

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Es sabido que cuando llegas a un lugar donde huele mal, con el tiempo, la sensación desagradable disminuye y, si somos capaces de aguantar un tiempo, incluso te acostumbras y ya ni lo notas. Recuerdo el primer día que entré, allá por el 74, en la sala de disección de la facultad, el olor picante a formol me resultó bastante desagradable, sin embargo en unos días era capaz, como casi todos por otra parte, de comer el bocadillo mientras esperábamos para iniciar las prácticas.

Viene esto a cuento de que si seguimos día a día la actualidad de este país, podemos llegar a acostumbrarnos y ya todo nos pueda parecer normal, nada nos sorprenda y mucho menos nos indigne.

Llevamos ya casi 4 años (¿De verdad llevamos ya 4 años?), en los que casi a diario nos encontramos con una nueva, como decirlo suavemente, bofetada de la realidad en la cara de los ciudadanos que, estupefactos, comprobamos como una caterva de inútiles no sabe cómo hacerlo peor para jodernos un poco más cada día.

En mayo de 2010, de no estar en crisis, de tener los bancos más saneados de Europa, pasamos de repente a tener necesidad de bajar los salarios y las pensiones porque la deuda pública era insostenible, aderezado con una primer reforma salarial. El bipartito (PPPSOE) español nos obsequió con una reforma exprés de la, hasta entonces, intocable constitución para garantizar que primero los bancos y ya después, si queda,las mujeres y los niños.

Ya en el gobierno, el PP continuó la faena, implementó otra reforma laboral devaluando los derechos y recortando los salarios, mientras llenaba de dinero, que no había para sanidad y educación, las cajas de los bancos que, mientras inflaban la burbuja inmobiliaria, no repartieron los beneficios con los ciudadanos y convirtiendo en deuda pública lo que desde el principio solo era deuda privada de los bancos, españoles alemanes y franceses especialmente.

El presidente del gobierno aseguró hace unos días que no iba a tocar las pensiones lo que, visto su capacidad de cambio de argumento como en el caso del IVA y tantos otros, hace creer que,más pronto que tarde, viene un nuevo pensionazo, con el fin último de convertir las pensiones públicas en privadas, en nuevo nicho de negocio con el que los especuladores puedan seguir inflando burbujas con las que forrarse y que, cuando pinchen, tendremos que pagar de nuestro bolsillo.

Todos este panorama (ya siento tener que repetir lo que estamos hartos de leer y oír cada día en la prensa), viene muy bien aderezado en la gran mayoría de los medios de comunicación con la coletilla de “no hay otro remedio, es la única vía de volver al crecimiento y el empleo”.

Con todo esto hay, me parece a mi, un riesgo evidente de que mucha gente que, cuando habla en la calle o en la barra del bar, está harta y dice que esto no puede seguir así que tendríamos que hacer algo, se quede en eso y con la idea de que es igual, que da lo mismo lo que hagamos, que al final todos son iguales y van a hacer lo mismo en cuanto lleguen al poder. Lo único bueno que ha traído esta crisis es que la gente, de nuevo, comienza a hablar de política, pero corremos el riesgo de que de tanto oler a podrido, nos acostumbremos.

Sin embargo hay alternativas. Tenemos que huir de los que quieren alejar al pueblo de la política, de los que quieren dejarla en manos de los profesionales (ya vemos dónde nos ha llevado eso), de los que quieren que creamos que son todos iguales, cuando los único que son iguales son los del bipartidismo y los nacionalistas que les han ido dando su apoyo. Tenemos que participar, ser activos y exigentes y buscar a quienes de verdad plantean una salida popular a la crisis.

El otro día leí el borrador de política económica que presenta Izquierda Unida para su asamblea que creo que va a ser en octubre y tengo que decir que me gustó. Solo falta que las alternativas de izquierda, ecologistas, 15M, anticapitalistas, etc sean capaces de ir unidas en un frente común que aglutine sin personalismos a todos los que creemos que otra forma de hacer política es posible y necesaria y que otro mundo es posible, necesario y urgente.

EL MITO DEL DESARROLLO SOSTENIBLE

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En el lenguaje cotidiano, usamos términos y conceptos cargados de significados y de sentidos muchas veces contradictorios. También es cierto que toda elucubración teórica necesita enfrentarse a la realidad para justificarse.


La idea de desarrollo en su configuración hegemónica actual, que lo asimila a crecimiento económico y lo construye como la única vía posible, no está solo referida al proceso de activación de potencialidades para el mejoramiento social –lo que podría acercarse al significado estricto de desarrollo–, sino que se vincula a un modelo concreto, construido desde la racionalidad económica y la lógica social del sistema capitalista, que precisa de un crecimiento continuo e ilimitado para mantenerse a pesar de los recursos y el espacio en el planeta sean finitos.


En el documento de Gro Harlem Brundtland (1987)se definía como sostenible “aquel desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. Los principios básicos, que concretan la ambigüedad de esta definición dada en Nuestro futuro común, y en el resumen que hizo en su momento Jorge Riechmann, son: a) consumir recursos no-renovables por debajo de su tasa de substitución; b) consumir recursos renovables por debajo de su tasa de renovación; c) verter residuos siempre en cantidades y composición asimilables por parte de los sistemas naturales; d) mantener la biodiversidad; y e) garantizar la equidad redistributiva de las plusvalías.

La realidad nos demuestra que, al menos de momento, el mundo no se encamina hacia la sostenibilidad, no hay uno de los principios básicos que se haya ni siquiera comenzado a cumplir ni a plantearse su cumplimiento a nivel internacional y a este paso las generaciones futuras lo van a tener muy difícil.


Hoy,además, la palabra sostenible aparece en demasiadas ocasiones en documentos leyes y decretos en los que su significado es, no solo contradictorio, sino contrario. Por ejemplo, el decreto que ha supuesto la práctica destrucción del SNS habla de sostenibilidad, la nueva ley que prepara el Ministerio de Medio Ambiente habla de sostenibilidad de las costas liberalizando la construcción en todas ellas (¿A por una nueva burbuja?)



Las diversas cumbres mundiales sobre el desarrollo o sobre la sostenibilidad, o sobre ambas a la vez, se limitan a hacer declaraciones vacías dándose plazos cada vez más largos, menos concretos y menos obligatorios. Los lobbys empresariales, presentes en las cumbres y apoyados por los gobiernos, no tiene interés en que se tomen la medidas que cada día son más urgentes y necesarias y, además, se proponen a sí mismos como los que pueden hacerlo posible.


Por eso, hablar hoy de desarrollo es insistir en seguir destruyendo el planeta, aumentando las injusticias e inequidades, el desigual reparto de la riqueza, el hambre y la pobreza. Hablar de sostenibilidad es hacer el juego a quienes se han apropiado del término para sus intereses y las dos palabras juntas constituyen un oxímoron, no es posible la sostenibilidad con este desarrollo y si optamos por la sostenibilidad verdadera, no sería posible este desarrollo.

SANGREMOS AL HERIDO HASTA QUE YA NO QUEDE NADA.

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Desde mayo de 2010 en el que alguien, de repente, se dio cuenta de que era cierto que estábamos en crisis, los expertos cualificados y los “representantes” elegidos por nosotros se están dedicando en cuerpo y alma a sacarnos de ella. Están tan concentrados en su labor que no tienen tiempo de ver las consecuencias que el tratamiento está teniendo en el enfermo.

Una vez hecho el diagnóstico de que el enfermo tenía un exceso de gasto público, a todas luces equivocado, se ponen manos a la obra a sangrarlo, a recortarle los servicios que podían darle un poco de energía, a impedirle adquirir calorías a través del trabajo o el paro o las pensiones, a subirle los impuestos indirectos con lo que vivir, le cuesta más esfuerzo.

Resultado del tratamiento, el enfermo se queda anémico. Diagnóstico de los doctores, todavía hay demasiado gasto público, el enfermo ingresa demasiado, hay que recortar salarios y permitir que le echen del trabajo e insistir en lo anterior.Resultado, la anemia va a más y, sin embargo, se insiste en seguir sangrando al enfermo.

Lo peor es que además los doctores encargados del caso afirman que lo que están haciendo no les gusta, que no coincide con sus ideas y, sin embargo, persisten en un tratamiento que , a la vista está, no produce resultados, más bien al contrario, la enfermedad empeora.

Hoy los empresarios han insistido en la necesidad de “flexibilizar” más las relaciones laborales, el BCE insiste en los recortes y a Grecia le quieren imponer las semana laboral de 6 días y la reducción del salario mínimo, Rajoy afirmó que en 2013 no va a subir el IVA ni el IRPF, lo que quiere decir, según nuestra experiencia, que nos vayamos preparando para lo peor.

Lo único claro es que se va a insistir en el tratamiento, que parte de un diagnóstico equivocado, interesadamente equivocado, para imponer lo que su ideología neoliberal ha querido imponer desde hace años y que, ahora, utilizando la teoría del shock, nos están metiendo con embudo. El resultado viendo la evolución, evidentemente, es la muerte del enfermo si este se deja seguir tratando por unos médicos tan chapuceros o tan malintencionados como Mengele.