EL MITO DEL DESARROLLO SOSTENIBLE

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En el lenguaje cotidiano, usamos términos y conceptos cargados de significados y de sentidos muchas veces contradictorios. También es cierto que toda elucubración teórica necesita enfrentarse a la realidad para justificarse.


La idea de desarrollo en su configuración hegemónica actual, que lo asimila a crecimiento económico y lo construye como la única vía posible, no está solo referida al proceso de activación de potencialidades para el mejoramiento social –lo que podría acercarse al significado estricto de desarrollo–, sino que se vincula a un modelo concreto, construido desde la racionalidad económica y la lógica social del sistema capitalista, que precisa de un crecimiento continuo e ilimitado para mantenerse a pesar de los recursos y el espacio en el planeta sean finitos.


En el documento de Gro Harlem Brundtland (1987)se definía como sostenible “aquel desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. Los principios básicos, que concretan la ambigüedad de esta definición dada en Nuestro futuro común, y en el resumen que hizo en su momento Jorge Riechmann, son: a) consumir recursos no-renovables por debajo de su tasa de substitución; b) consumir recursos renovables por debajo de su tasa de renovación; c) verter residuos siempre en cantidades y composición asimilables por parte de los sistemas naturales; d) mantener la biodiversidad; y e) garantizar la equidad redistributiva de las plusvalías.

La realidad nos demuestra que, al menos de momento, el mundo no se encamina hacia la sostenibilidad, no hay uno de los principios básicos que se haya ni siquiera comenzado a cumplir ni a plantearse su cumplimiento a nivel internacional y a este paso las generaciones futuras lo van a tener muy difícil.


Hoy,además, la palabra sostenible aparece en demasiadas ocasiones en documentos leyes y decretos en los que su significado es, no solo contradictorio, sino contrario. Por ejemplo, el decreto que ha supuesto la práctica destrucción del SNS habla de sostenibilidad, la nueva ley que prepara el Ministerio de Medio Ambiente habla de sostenibilidad de las costas liberalizando la construcción en todas ellas (¿A por una nueva burbuja?)



Las diversas cumbres mundiales sobre el desarrollo o sobre la sostenibilidad, o sobre ambas a la vez, se limitan a hacer declaraciones vacías dándose plazos cada vez más largos, menos concretos y menos obligatorios. Los lobbys empresariales, presentes en las cumbres y apoyados por los gobiernos, no tiene interés en que se tomen la medidas que cada día son más urgentes y necesarias y, además, se proponen a sí mismos como los que pueden hacerlo posible.


Por eso, hablar hoy de desarrollo es insistir en seguir destruyendo el planeta, aumentando las injusticias e inequidades, el desigual reparto de la riqueza, el hambre y la pobreza. Hablar de sostenibilidad es hacer el juego a quienes se han apropiado del término para sus intereses y las dos palabras juntas constituyen un oxímoron, no es posible la sostenibilidad con este desarrollo y si optamos por la sostenibilidad verdadera, no sería posible este desarrollo.

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2 pensamientos en “EL MITO DEL DESARROLLO SOSTENIBLE

  1. Sobre todo la última frase: un oxímoron, no es posible la sostenibilidad con este desarrollo y si optamos por la sostenibilidad verdadera, no sería posible este desarrollo. Ahí la gran verdad, ¿cuántos están dispuestos a asumirla?

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