LA MATANZA DE ORLANDO ES VIOLENCIA MACHISTA

La matanza en el club Pulse de Orlando en la que murieron más de 50 personas y otras tantas resultaron heridas está provocando algunos debates interesantes. 

Más allá de la utilización hipócrita por parte del exalcalde de la ciudad donde vivo, para desacreditar a otro partido político al que, de paso, acusó falsamente de financiarse a través de Irán donde se cuelga a los homosexuales de una grúa, cuando ese mismo político no dijo nada cuando varios ministros del gobierno de su partido fueron en septiembre pasado a Teheran acompañando a empresarios (¿quizás, entre otras cosas, a vender grúas?). Por otro lado no es la primera vez que este político utiliza de forma torticera afirmaciones falsas para conseguir votos favoreciendo actitudes racistas, así que no debemos sorprendernos por eso ni de que use de forma rastrera su conocida condición de homosexual para repartir carnets de hipócritas a los demás. En fin, dime de lo que presumes…..

Decía que se han abierto algunos debates interesantes. Uno en relación con el arma usada en la masacre, que fue llevada a cabo con un AR-15, un fusil automático. Estas armas tienen la capacidad de disparar cientos de balas por minuto y permiten al asaltante matar a escala industrial, rociando a sus víctimas con plomo caliente y fuego y que el asesino había comprado de forma legal una semana antes del atentado. ¿Cómo es posible que nadie pueda comprar un arma de esas características “Legalmente”? ¿Qué idea de la libertad hay que tener para defender que pueda venderse armas de ese calibre? ¿Qué utilidad puede tener? Desde luego a mí se me escapa. En este caso el debate es acerca de la regulación de la venta de armas en Estados Unidos, pero no tengo esperanza de que ese debate llegue a buen puerto, es decir a que se limite.

En vista de que el asesino es de origen afgano y de religión islámica, de que el Estado Islámico rápidamente reivindicó el asalto como propio y a pesar de que el FBI no da demasiada credibilidad a la adscripción de este criminal al ISIS, no se ha tardado demasiado en declararlo como crimen yihadista y no como crimen por odio sexual, por homofobia. De paso, de esta manera podemos seguir favoreciendo la islamofobia. Es más cómodo a nuestra sociedad asumir que alguien de fuera, algún otro externo invasor nos ataca, es nuestro enemigo, que aceptar que la homofobia existe y provoca muertes.


Y además de asumir que existe y que provoca muertes, hay que asumir que no vino de la mano del islam, que las declaraciones de algunos cardenales como Cañizares sobre el imperio gay, que mensajes como el del Gobernador de Texas diciendo algo así como que quien ofende a Dios debe atenerse a las consecuencias, culpabilizando a las víctimas y tantas y tantas actitudes diarias que no criticamos, permitan la creación de un caldo de cultivo que favorecen ataques menores a parejas gays en la calle o al acoso en los colegios, a los insultos machistas en el deporte…

Pero lo cierto es que si el asesino hubiera sido cristiano, su religión no sería relevante, solo su homofobia, pero si lo hace un musulmán lo único relevante es su religión, con lo que de alguna manera se discrimina a los gays porque se les niega su condición de víctimas de odio sexual. Lo cierto es, en mi entender, que los mató un asesino de ideas yihadistas pero por su condición de homosexuales y que tanto da que el asesino sea de religión islámica o cristiana, en la raíz de estas muertes está el machismo de esta sociedad heteropatriarcal que tanto discrimina y no protege a las mujeres por serlo como a tantos hombres por tener una sexualidad diferente.En una sociedad patriarcal, es terrorismo cuando mata un yihadista pero no cuando mata un machista. 

Debemos dejar de hablar de violencia de género para definitivamente reconocer que todas estas violencias son iguales, parten de la misma raíz y llamarlas por lo que son, VIOLENCIA MACHISTA.

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Cuestiones en relación a la epidemia de Ébola

Descubierta por primera vez en 1976, la fiebre hemorrágica del Ébola es una de las enfermedades más mortíferas para el hombre, con una tasa de mortalidad del 25 al 90 por ciento según los diferentes brotes que se han ido produciendo desde entonces.

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Desde el pasado mes de diciembre que comenzó la actual epidemia de virus Ébola en África occidental, tuvimos las primeras noticias gracias a monsieur Le Pen que otorgaba al Ébola la categoría de solución para la inmigración y ya hace menos tiempo se ha convertido en noticia de primera plana cuando se ha ido sabiendo que afectaba a personal sanitario y a ciudadanos occidentales.

Sin embargo, este brote reúne algunas características especiales que le podían haber convertido en noticia por sí sólo. De momento es la primera vez que afecta a más de un país y es el que ha afectado a más personas y ha provocado más muertes, principalmente porque en esta ocasión ha dejado el medio rural y se ha extendido a las ciudades. Es, sin lugar a dudas, la peor epidemia de Ébola hasta ahora.

La respuesta internacional se ha hecho esperar demasiado y, ni con mucho, está siendo la que se necesita. Los ya de por sí frágiles sistemas de salud de esos países están colapsados, mucho personal sanitario o está enfermo o, en muchos caso ha huido por miedo y los centros de salud se quedan abandonados con lo que se deja de atender al resto de necesidades, malaria, atención al parto, otras infecciones muy prevalentes están provocando más mortalidad que el propio ébola, pero la ayuda sólo se centra en este, y cuando se pase la epidemia, qué?

Da la impresión que más que preocuparnos por los enfermos y los muertos (siempre demasiados, pero no olvidemos que no tantos como por la malaria, por ejemplo), nos movilizamos cuando tememos que llegue a nuestra casa.

En esta ocasión la urgencia y la gravedad de la epidemia, junto a la presión mediática, ha hecho cerrar el foco solo en el Ébola, pero ya hace años que se tiende a dirigir la ayuda en programas verticales centrados en una o en muy pocas enfermedades en detrimento (por la disminución de fondos y por la captación de profesionales sanitarios) del fortalecimiento de los sistemas públicos de salud centrados en una Atención Primaria de Salud potente, accesible, aceptable y de calidad. La inversión en Servicios Públicos de Salud potentes si que ayudaría a ir cerrando la herida de la salud en África.

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En lo que se refiere a España, otra vez, en una emergencia humanitaria, son los medios de comunicación los que imponen la agenda y la respuesta del gobierno, se ha caracterizado por la improvisación y el oportunismo, ha dado una muestra más del desgobierno de nuestro sistema sanitario, caracterizado por la falta de cualquier criterio razonable.

El hospital Carlos III, que había sido referente en medicina tropical, se había reconvertido en centro para crónicos y, por lo visto, no quedaba en España un centro hospitalario capaz del nivel de aislamiento necesario en este caso, y hubo que improvisar, desalojar una planta y reconstruir un par de habitaciones de aislamiento para alojar al padre Miguel Pajares y la hermana de la misma congregación que, por ser española, si se repatrió.

Al principio el coste de la evacuación se iba a pasar a la orden religiosa, luego ya no, iba a ser a cargo del estado (de qué partida?, de sanidad, de cooperación, de la destinada a la marca España?). Lo que nadie ha explicado es con qué criterio se había decidido reconvertir el Carlos III, con cuál otro se decidió desalojar y re-reconvertir una planta de ese centro para acoger a los dos religiosos, con qué otros se tomó la decisión de repatriar a estos dos y no a sus compañeros, y por fin, cómo se decidió quién se hacía cargo de los costes de la operación.

Porque lo que de verdad debe preocuparnos en España no es el riesgo de que se extienda el Ébola aquí, por lo demás muy poco probable, sino la permanente falta de criterios razonables, basados en evidencias, con que se hacen las cosas en este país. La exclusiva preocupación de la gran mayoría de nuestros diferentes gobiernos no va más allá de las próximas elecciones y de hacer o decir cualquier cosa con tal de tener un buen resultado, y consideran las diferentes administraciones a todos los niveles su propio cortijo y de regirlo con un cortoplacismo y una miopía impropias.

Hay demasiados muertos desiguales

Un enorme error de los que manejaban unas baterías antiaéreas en zona de guerra cuyo espacio aéreo, tal vez, debería haber sido cerrado a los vuelos comerciales originó la noticia que ha estado abriendo los telediarios y los medios de comunicación internacionales, al menos los occidentales. Se señalan culpables, incluso el Consejo de Seguridad de la ONU guardó un minuto de silencio por las víctimas totalmente inocentes de un conflicto originado y mantenido por unos intereses, seguramente, lejanos incluso a los que en ese momento manejaban los antiaéreos que parece que la Rusia de Putin les había facilitado, al parecer y vistos los resultados, sin darles la formación necesaria.

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Y han llenado las primeras de los periódicos y las entradas de los telediarios, insisto al menos los occidentales, porque estos muertos son cercanos a nosotros, se parecen a nosotros, incluso se señala que algunos eran científicos que trabajan en el SIDA, largas páginas y minutos de los noticieros se han dedicado a mostrar la tragedia de los familiares y amigos de los fallecidos en el vuelo, sus lamentos, sus llantos, sus quejas merecidas por una muerte tan inmerecida, tan inexplicable, tan inútil.

Ese trato dado a estos muertos contrasta vivamente con el dado a lo que, no demasiado lejos de allí en distancia pero demasiado lejos geopolíticamente, ha estado sucediendo en la franja de Gaza. Se vuelve a demostrar que eso de que la muerte nos iguala, que decían las danzas de la muerte medievales, era una falacia entonces y lo sigue siendo ahora. Hay muertos de primera, de segunda y hasta de tercera y cuarta.

Si en el caso del avión de las líneas de malasia se trató de un trágico error, yo creo que en Gaza no se puede aducir tal disculpa, porque la persistencia en el error ya sería contumacia. No es la primera ni la segunda vez que el estado de Israel, un estado colonial, de ocupación, utilice su ejército para masacrar a población civil a la que, de antemano, ha encerrado en un territorio baldío o casi, sin salida física ni temporal (no tiene futuro) por el bloqueo por tierra mar y aire que le impone ese mismo estado. ¿es posible que a muchos judíos no les recuerde esto al gueto de Varsovia?, ¿es posible que puedan vivir con ello? ¿es posible que se sienten de noche en las colinas que han arrebatado previamente a los palestinos para ver y celebrar las explosiones en Gaza?

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El asesinato de niños mientras jugaban en la playa o en la puerta de sus casas, o simplemente trataban de dormir, y el de sus madres y padres a los que previamente casi no se les da otra opción que encerrarse en su religión y a los que se impulsa al odio contra todo aquello que suene a judío y occidental provocando respuestas violentas que permitan justificar plomos derretidos o márgenes protectores con los que entrenar a sus soldados en combate.

No hay justificación posible para que se asesine a más de 500 personas en una semana y que la comunidad internacional solo pida el cese de las hostilidades y tengan la desvergüenza de pedírselo tanto a Israel como a Hamas. No hay justificación posible para que un estado, el más fuerte militarmente de la región, imponga sus abusos por la fuerza y que la comunidad internacional no haga nada o, incluso, “le ría las gracias” hablando de batallas donde solo hay ejecuciones sumarias. No hay justificación alguna para que se siga permitiendo que se extiendan los asentamientos ilegales de colonos judíos. No, un pueblo que ha sufrido el holocausto, los pogromos, las persecuciones de la inquisición…. no tiene justificación alguna para pasar de víctima a victimario.

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No se puede admitir que se trate de justificar la diferencia de muertos entre los dos bandos diciendo que en la segunda guerra mundial también murieron 500.000 británicos y 7.5 millones de alemanes, sin añadir que también murieron 26 millones de rusos y ¡6 millones de judíos! como hizo un portavoz del ejército israelí, ni hablar de “moral europea” al preguntarle sobre los niños asesinados en la playa como si ese acto se pudiera justificar con algún tipo de moral humana. ( en este enlace <a href=”http://”>enlace podéis oír las declaraciones)

De la misma forma que para terminar con el Apartheid hubo que unir a toda la comunidad internacional en un boicot al régimen racista sudafricano, se debiera imponer esas mismas medidas al estado de Israel hasta que por fin se haga la paz de la que hoy, para mi, es el mayor enemigo.

Para acabar incluyo los enlaces a dos artículos que me parece aportan información muy interesante sobre lo que pasa y por qué pasa en la franja de Gaza. Os recomiendo vivamente su lectura. aquí y aquí

PERSIGAMOS LO IDEAL NO NOS CONFORMEMOS CON LO POSIBLE

Los resultados electorales del 25 de mayo, además del hundimiento del bipartidismo surgido de la transición (nada ejemplar como gusta decir al prof. Navarro) y la subida de IU y EQUO, junto al lanzamiento de PODEMOS, suponen para mi la apertura de una ventana de oportunidad para que, por fin, se pueda hacer otra política.

Justo cuando estoy escribiendo esto, el rey ha presentado su renuncia y abdicación en su heredero, lo que seguramente es una muestra más de lo mal que lo está pasando el régimen actual, que necesita una lavada de cara en la figura del jefe del estado al que cada día que pasa le crecen más los enanos en forma de escándalos y sospechas de corrupción.

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Parece que si algo consiguió el movimiento 15-M ha sido repolitizar a la gente. Nos parecía difícil creer posible cambiar las cosas porque han creado un sistema basado en que pensemos que sólo podemos votar entre lo malo y lo peor, en hacernos creer que personajes como Floriano, Bañez, Cospedal, Bárcenas y Carromero, o Felipe, Zapatero y Blanco eran mejores que nosotros para hacer política y han tenido que surgir Ada Colau, los yayoflautas, las mareas de diferentes colores o los candidatos surgidos de unas primarias abiertas en PODEMOS o PRIMAVERA EUROPEA para que veamos que la gente corriente puede hacer política. Al fin parece posible que la gente corriente participe directamente en la mejora de sus vidas, porque esto es hacer política y no otra cosa.

En una entrada de hace casi dos años, decía que, en mi opinión, las ONG debíamos participar en las movilizaciones contra los recortes de derechos impuestos por la troika y aplaudidos por el gobierno. En otra entrada posterior, decía que tenemos que tomar partido hasta mancharnos las manos en defensa del derecho a la salud, la educación, el trabajo digno, la vivienda….

Tenemos que aprovechar la ventana de oportunidad abierta para, más allá de movilizarnos para protestar en la calle, empezar a construir la alternativa al neoliberalismo. Tenemos la obligación de participar en la construcción de un bloque social democrático para mejorar la vida de las personas y con aspiraciones a gobernar. Para ello se necesita unidad y novedad. Unidad entre todos los que queremos cambiar las cosas y novedad en el sentido de hacer algo nuevo que ilusione y movilice al 99% que no se está beneficiando de esta crisis.

A este bloque social cada uno, partidos, movimientos sociales, ONGs, sindicatos, personas independientes podemos aportar lo que nos une, la defensa de los derechos humanos, que es mucho más que lo que nos separa, personalismos. Porque ya no se trata de crecer cada uno sino de vencer entre todos, porque de esta forma no sumamos, multiplicamos.

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Desde mi óptica como sanitario e implicado en la cooperación al desarrollo, algunos aspectos clave a incluir en el programa debían ser:

1. Defender el derecho a la salud y a la Cobertura Sanitaria Universal sin discriminación por ningún motivo como su género, edad, orientación sexual, religión, capacidad económica u origen geográfico.

2. Defensa de los sistemas públicos de salud, centrados en la Atención Primaria de Salud y financiados con políticas fiscales progresivas y solidarias en la que los más ricos financien a los más pobres y los más sanos a los más enfermos, e incluyendo impuestos a las transacciones financieras y sanciones a los que usen paraísos fiscales para eludir impuestos.

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3. Apoyar el objetivo de que el 0,7 % de la Renta Nacional Bruta vaya a la ayuda oficial para el desarrollo (AOD) y trabajar para revertir los recortes en la AOD para salud.

4. Aplicar la legislación de salud pública que imponga la obligación de estudiar el impacto en la salud de todas las políticas.

5. Impedir acuerdos como el de libre comercio USA-UE que se está negociando en secreto y asegurar que ninguna política europea ponga barreras para el acceso a medicamentos que salvan vidas ni a medios diagnósticos.

Lo mismo se puede decir del derecho a la educación, a la vivienda, al trabajo digno. Así que en resumen se podría hacer seguramente un programa muy sencillo y breve en el que la defensa real del ejercicio y exigibilidad de todos los derechos humanos a través de políticas públicas, no mercantilizándolos, seguro que nos une a pesar de que hoy esta sencilla apuesta resulte ser de lo más revolucionaria.

SOBRE EL ABORTO

Parece que, tras dos años de gobierno, al final el partido popular va a cumplir una (¿la única?) de sus promesas electorales. Se trata de la nueva regulación del aborto. Como no podía ser de otra forma, en aplicación de la neolengua a la que nos tiene tan acostumbrados este gobierno le coloca un nombre (no pienso molestarme en reproducirlo) que dice lo contrario del contenido real del proyecto de ley, de la misma forma que las famosas “sostenibilidades” del sistema nacional de salud o de las costas o la ley de “seguridad ciudadana” que lo único que asegura es que si manifiestas tu libertad de pensamiento y expresión en contra del gobierno puedes acabar muy mal.

Leí hace unos días a alguien que se preguntaba qué les parecería a los partidarios de esta nueva ley si un ministro de salud que fuese testigo de Jehová prohibiera las transfusiones de sangre e incluso los trasplantes y las vacunaciones. Parece que a los testigos de momento no les da por ahí, pero a algunos ultracatólicos si quieren hacerlo a su manera.

En el tema del aborto el debate puede ir muy lejos. Podemos hablar sobre cuándo empieza la vida, pero para ello deberíamos definir primero qué es vida y más aún qué es vida humana. Ahora mismo no creo que la ciencia pueda, ni creo que deba, afirmar con seguridad en qué momento empieza esta vida. Digo que no creo que deba porque este debate está demasiado influido por ideas ajenas a la ciencia, ideas religiosas que afirman que la vida es un don de dios, sólo basadas en la fe.

Si definimos la vida como la capacidad de existir de forma independiente y separada del cuerpo materno, el feto no es viable hasta pasados unos cuantos meses de embarazo, cuando si se adelantara el parto, sería posible su vida fuera del útero. Pero si entramos en el debate de qué es vida humana, las “exigencias” serían mayores y no sólo afectarían al caso del aborto sino de la eutanasia por ejemplo y este es otro debate y da para mucho además.

En agosto del año pasado en la entrada titulada LOS DERECHOS SEXUALES Y REPRODUCTIVOS Y SU RELACIÓN CON LA SALUD, decía entre otras cosas: Los entornos de riesgo en los que a veces se ven obligadas a someterse a abortos muchas mujeres reflejan no solo la desesperación de estas mujeres sino, también, y, a menudo, la pasividad del Estado a la hora de respetar, proteger y realizar los derechos de la mujer. Y también que, entre los principios básicos para intervenir en salud sexual y reproductiva, estaban los del principio de ciudadanía y el de laicidad y democracia real.

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En el caso de España la pasividad del estado se ha acabado. El proyecto de ley supone una intromisión en toda regla en los úteros de las mujeres, una intervención del gobierno de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, y de los hombres, españolas, contraviniendo de forma brutal los dos principios que antes he señalado.

El de laicidad porque lo hace en respuesta a las demandas de la jerarquía católica española, una de las más fundamentalistas del mundo con Rouco a la cabeza, y a la propia ideología (alguien la califica de cristofascista) del ministro Gallardón. Esto convierte a esta ley en injusta, paternalista, autoritaria, degradante y machista.

El de ciudadanía porque por un lado convierte a la mitad de la población española, las mujeres, en menores de edad que necesitan ser tuteladas por el Estado y la iglesia y porque además el 70 por ciento de los españoles nos manifestamos cómodos con la actual ley de plazos. Lo que hace que está ley sea, además, innecesaria.

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Pero todavía más, esta es una ley contraproducente y peligrosa porque está demostrado que con leyes restrictivas no sólo no disminuyen los abortos sino que aumentan y también lo hacen los riesgos para la salud de las madres, las pobres por supuesto, que tiene que abortar en condiciones inseguras.

Además, la no inclusión del supuesto de malformaciones del feto, la convierte en una ley cruel porque obligará a tener niños no deseados y con malformaciones importantes, al tiempo que vacían de contenido la ley de dependencia que puede ayudar a sobrellevar a duras penas la carga que supone, una vez más de forma más importante, en familias con menos medios, lo que también la hace una ley clasista.

En fin, tengo muy claro que eso que el ministro califica como la ley más progresista del mundo mundial, no es más que la imposición de su fanatismo e intolerancia y demuestra que aquel que se presentaba como el progresista de la derecha española, es un misógino empedernido, hipócrita y meapilas.

En cuanto a aborto, sólo una ley de plazos razonable como la actual, y con la que el último año se han reducido un 5% los abortos, junto con una buena educación sexual y para la salud y un buen sistema de Atención Primaria de Salud, que incluya la salud sexual y reproductiva, son garantía del respeto de los derechos de todas y todos.

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AUSTERIDAD Y BANALIZACIÓN DEL MAL

Llevo unos días leyendo el libro de Stuckler y Basu “Por qué la austeridad mata: el coste humano de las políticas de recorte” que, por cierto, recomiendo leer porque explica claramente lo que el título dice de forma accesible a cualquiera sin renunciar al rigor. Según avanzo en sus exposiciones acerca de los resultados sobre la salud de las personas de las diferentes políticas que se aplican para tratar de salir de la crisis, más me indigno.

Como ellos mismos dicen, si la austeridad fuera un estudio clínico sobre un medicamento para tratar la enfermedad de la crisis, hace tiempo que se debiera haber detenido porque la ética de estos estudios lo hubiera exigido. Porque no sólo no produce el efecto esperado, salir de la crisis, sino que, además, los efectos secundarios sobre la salud de las personas individuales y la sociedad en general son devastadores.

La primera vez que se llevó adelante este mismo experimento, en los EEUU tras la crisis de 1929, ya se vio que en los estados que aplicaron el New Deal no solo se salió antes de la crisis, sino que los efectos sobre la salud de la población fueron positivos, en los que no lo hicieron, todo lo contrario, la crisis se alargó y la salud de las personas sufrió grandes daños físicos y síquicos

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El segundo gran experimento tuvo lugar en el sudeste asiático y en Europa del Este tras la URSS. Los resultados fueron los mismos. Aquellos estados que aplicaron la austeridad o en el caso de la URSS la privatización “exprés” (en menos de dos años como Rusia) tardaron muchos más años en volver a un PIB similar al anterior del proceso y el daño a la salud de las personas fue demencial. En el caso de Rusia se entre 1991 y 1994, la esperanza de vida de los varones descendió 7 años (de 64 a 57 años), la tasa de mortalidad entre los varones de entre 25 y 39 años, aumentó un criminal 90%. Al mismo tiempo, otros países de la esfera comunista hicieron lo mismo más despacio y no sólo crecieron económicamente antes sino que los efectos sobre su población no se produjeron, mientras en Polonia la mortalidad global se redujo un 10%, en Rusia aumentó un 35% por poner un ejemplo.

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Más actuales tenemos los casos de Islandia y Grecia o España y Portugal en los que se sigue insistiendo en el mismo "experimento". Todo esto deja claro, hace evidente, que no es la crisis la que produce daños en la salud, es la clase de políticas que se implementan para tratar de salir de ella. Sin embargo, se insiste en que para salir de hoyo hay que seguir cavando cuando la evidencia, y la lógica, demuestra lo contrario.

Ayer vi en el cine la película de M Von Trotta, Hannah Arendt, que me hizo pensar acerca de la relación de todo aquello que ella decía acerca de la banalización del mal (creo que voy a tener que dedicar algo de tiempo a leer cosas de esta mujer). Pues bien, aquellos que están insistiendo de forma contumaz sobre la necesidad de más y más austeridad y estos que, de forma automática, aplican sus leyes sobre sus pueblos, ¿no son muy parecidos a los nazis que dictaron leyes de exterminio y a aquellos "funcionarios" autómatas y acríticos que las aplicaban llenando los trenes de personas hacia los campos de exterminio?

¿No es suficiente con que una vez, incluso en dos ocasiones, un experimento no funcione para renunciar a aplicarlo? ¿La insistencia en el error, sobre todo si este daña a las personas, no es un mal radical en el sentido que le daba H Arendt? ¿Las consecuencias mortales de estos experimentos no constituyen un tipo de genocidio? ¿Hasta cuándo vamos a seguir permitiendo que la ideología se disfrace de ciencia y se sigan aplicando políticas que sólo benefician al 1% en contra de todos los demás?

TOMAR PARTIDO HASTA MANCHARSE

Tomo el título del poema de Gabriel Celaya. “la Poesía es un Arma Cargada de Futuro , de la que también tomo la idea de que nuestras acciones, el poema dice cantares, no pueden ser sin pecado un adorno.

Las medidas que toman los gobiernos para, según dicen, sacarnos de la crisis están suponiendo para las ONG de cualquier tipo, sociales, culturales, de desarrollo, una amenaza por los recortes en la financiación a la que hasta ahora hemos estado acostumbrados. Sin embargo, a mi me parece que podemos, y debemos, aprovecharla como una oportunidad de volver a lo que, tal vez, nunca debimos dejar de ser.

Instalados en la comodidad de las subvenciones, hemos olvidado en gran medida nuestros orígenes como sociedad civil organizada y movilizada para conseguir el 0.7%, o que la cultura llegue a todos los rincones o defender otras formas de cultura, etc. Como lo que más conozco, por no decir lo único es lo que se refiere a ONGD, me voy a centrar en ellas.

Decía que instalados en la comodidad de las subvenciones, hemos ido manteniendo algunos debates internos sobre modelo de desarrollo, que si humano, que si sostenible, etc que casi nunca han llegado a la calle. Pero, sobre todo, nos hemos dedicado a burocratizarnos y estructurarnos en torno a los proyectos, siempre por exigencia de nuestros financiadores (a los que había que justificar pela a pela) por supuesto, abandonando en gran medida la relación con nuestra base social a la que, demasiadas veces solo hemos visto como “libreta de ahorros”.

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Lo que se veía venir, desde que en el Chile de Pinochet se comenzó a aplicar los principios económicos de la escuela de Chicago, posteriormente con Reagan y Thatcher se pusieron en práctica en el mundo anglosajón con las consecuencias, que denunciábamos en los 90, sobre la crisis de la deuda externa en Iberoamérica especialmente, ha llegado al mundo entero. La crisis creada por los financieros está siendo aprovechada para afianzar el poder del 1% llevándose por delante gran parte de las conquistas sociales en materia de educación, salud, dependencia, pensiones… todo lo que sea susceptible de producir dinero será puesto al servicio de los que sólo quieren dinero.

En materia de cooperación al desarrollo se vuelve a replantear el crecimiento económico como nuevo paradigma central para lograr desarrollo, en espera de que enriquecer más a los de arriba haga que rebose el dinero hacia los de abajo. Esto ya fue abandonado en los 80 cuando se comprobó que no servía, pero los dirigentes mundiales lo vuelven a retomar sin ninguna vergüenza. Las alianzas público-privadas aparecen también en este tema, como en la salud, le educación aduciendo la mayor eficiencia de lo privado a pesar de que la evidencia científica diga lo contrario, no vaya a ser que la realidad les prive de sus beneficios.

Las ONG tenemos hoy la obligación de replantearnos el futuro. Tenemos el deber de, si de verdad queremos cambiar el mundo y no mantenernos a nosotras mismas, ofrecer alternativas, que las hay, a la deriva sin futuro en la que nos están metiendo los poderosos.

La crisis conlleva la oportunidad de aprender de otros modelos y el reto de inventar un nuevo modelo de desarrollo centrado en el ser humano y la naturaleza, en el ecosistema sostenible de producción y consumo responsable y de las finanzas a su servicio y no al revés, con justicia y equidad.

Ser capaces de mostrarnos como sector de transformación social en clave de justicia y derechos, de mostrar que el más mínimo cambio que se logre en el Norte (sobre normas de comercio, subvenciones públicas a la agricultura, ventajas fiscales, etc.) es más efectivo para el desarrollo del Sur que todos los proyectos juntos.

Los tiempos requieren una nueva repolitización de las ONG, ir mucho más allá que los incidencia política estrecha que hacíamos hasta ahora, interlocuciones con instancias públicas, hacer movilizaciones, hacer análisis de la realidad, tener documentos que nos unan, tejer alianzas y redes con otras organizaciones y grupos para poder movilizar, etc. No estrecharla en pedir solamente reuniones con las instancias públicas.

Hay que favorecer el trabajo de las ONG como focos de participación ciudadana, hacer de las organizaciones entidades activas en la construcción de políticas públicas coherentes y alineadas con el nuevo modelo de desarrollo. El enfoque de derechos nos une aquí y en el Sur, nos une a organizaciones del Norte y del Sur, la defensa del derecho a la salud y la educación por ejemplo nos puede unir en esa labor de movilización.

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Otra opción posible es seguir haciendo lo que estábamos haciendo, esperar a que escampe y que, tal vez, vuelva la financiación, y si no vuelve, aliarse con transnacionales interesadas en “crear riqueza” (¿para quién?) a las que, a cambio de migajas, podemos facilitar el acceso a un importante paquete de consumidores en la base de la pirámide social. En resumen, seguir siendo un adorno, la guinda en el pastel de mierda, perdón por la expresión, de la corpocracia (véase el El Atlas de las Nubes de David Mitchell), que nos quieren hacer tragar.

Yo apuesto por tomar partido, hasta mancharnos, en la defensa de otro mundo, de otro desarrollo y de otra economía al servicio de la vida presente y futura.

Para acabar, tal vez a alguien os apetezca oír el poema cantado por Paco Ibáñez