AHORA LO LLAMAN “SOCIEDAD PARTICIPATIVA”

Poco a poco los poderosos se van apropiando de términos y palabras, que hasta ahora tenían un sentido progresista, los vacían de su contenido primordial y le van dando otro significado contrario al inicial.

No me refiero a decir por ejemplo que los salarios en España crecen moderadamente o que los pensionistas no van a perder poder adquisitivo con la reforma de las pensiones y añadir que se van a ahorrar 33.000 millones de €uros en los próximos años. No, eso son directamente mentiras que, con desfachatez e indecencia, nuestro gobierno trata de vendernos a través de los medios antiperiodísticos afines.

A lo que me refiero es al uso de términos como sostenibilidad, progreso, desarrollo y el último, de momento, es PARTICIPATIVO.

Parece ser que allá por los Países Bajos hay un gobierno, supuestamente de centroizquierda que le escribió un discurso al rey de dicho país en el que daban el pistoletazo de salida a la idea de la sociedad participativa.

Cualquier persona con sensibilidad democrática aplaudiría la idea, ¿quién puede oponerse a que se avance en la participación de la ciudadanía? ¿No es eso lo que se pide desde los movimientos sociales, que podamos participar más, mucho más allá que votar cada cuatro años? Pues no, no se trata de eso.

De lo que se trata es de dar un paso más en la destrucción del estado, ya no de reducirlo sino de desmantelar todo aquello que el estado podría tener de redistributivo. “El Estado de bienestar clásico desaparecerá” y será sustituido por una sociedad “en la que todos los que tengan capacidad para ello, deberán asumir sus responsabilidades para su propia vida y la de su entorno”. Vamos que cada palo aguante su vela y el individuo centro de todo, medida de todo.

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Hay que tener valor para llamar participativa a una sociedad basada en la estricta responsabilidad individual ante los riesgos sociales. No deja de ser curioso que el término hasta sido acuñado en los Países Bajos, donde hace ya unos años privatizaron el Servicio de salud y no sólo no ahorran, más bien lo contrario, ni mejoran sus niveles de salud. Ahora en vista del éxito (seguro que algunos se han enriquecido mucho y esa es la medida del éxito) pretenden seguir hasta el final la senda de las privatizaciones aprovechando que la crisis permite justificarlas como inevitables.

La llamada sociedad participativa no deja de ser uno más de los eufemismo que los ideólogos del neoliberalismo van imponiendo, tratando de lograr la resignación ciudadana ante la supuesta inviabilidad del estado de bienestar. Un nuevo eufemismo que trata de ocultar la realidad de aumento de desigualdad y crecimiento de la pobreza, recorte de prestaciones sociales, restricción de desarrollo democrático, limitación de la negociación colectiva. Un nuevo eufemismo que esconde los intereses mercantiles por privatizar nuestros derechos y convertirlos en mercancías a mayor gloria de sus cuentas de resultados.

Es, en fin, un paso más en la contrarreforma (¿cuándo empezarán a llamarla revolución?) de la sociedad desde un planteamiento interclasista, integrador, solidario y redistributivo a esta sociedad clasista, individualista, competitiva y dualizadora.

Ya que nos piden participación, démosles participación, en la calle, en las elecciones, por todos los medios. Démosles lo que se merecen, enseñémosles el camino de salida y defendamos lo que es nuestro, nuestros derechos y los de las generaciones que nos van a seguir.

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DEBEN LAS ONGS PARTICIPAR EN LAS MOVILIZACIONES?

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Buena parte de las ONGs tiene elaborados planes estratégicos porque lo han venido exigiendo las administraciones públicas para participar en convocatorias para subvenciones. En esos planes, entre otras cosas, se incluye la MISIÓN, donde se trata de definir los fines últimos de la acción de la ONG, el horizonte, o la utopía, a la que se dirige la actividad de la organización.

La ERRADICACIÓN DE LA POBREZA aparece en la misión de muchas de las organizaciones que se dedican a la cooperación al desarrollo. Además, entre las formas de llegar a conseguirlo, incluyendo los proyectos en el sur con los que ya creo que estaremos todos de acuerdo que no vamos a conseguir ese fin, solemos incluir la educación al desarrollo, la incidencia y la denuncia de todo aquello que impida la consecución del fin propuesto.

Durante los años 90, en la llamada década perdida para el desarrollo, denunciábamos las políticas de ajuste estructural que el FMI y el BM imponían en los países del sur, lo que suponía empobrecerlos más y destruir el escaso estado de bienestar que tenían. Entonces esa políticas se imponía a aquellos países con el fin de que hicieran frente a la deuda externa que tenían. Hicimos muchas campañas denunciando lo ilegítimo de la deuda y lo impopular de aquellas políticas, incluso hubo una ILP pidiendo que se condonara la deuda a los países empobrecidos.

Hoy, esas políticas se están llevando a cabo en España y los países del sur de Europa, impuestas por la troica (BCE, UE y FMI) y las consecuencias están siendo las mismas que en los años 90 en los países del Sur. ¿Si entonces no dieron resultado por qué tenemos que suponer que aquí y ahora van a tener éxito?

La realidad es que la política de recortes suponen un paso más en la instauración de un modelo social profundamente injusto que aumenta la inequidad y las desigualdades sociales y que reduce derechos sociales y políticos.

Desde hace más de una década, se vienen aplicando en Europa los postulados neoliberales de desregulación de los mercados financieros, de reducción de impuestos a los poderosos, de creación de burbuja tras burbuja financiera que, al reventar, han estado en la raíz de la crisis (en realidad estafa) que soportamos.

Paradójicamente, aquellos que defienden que el estado debe desaparecer de la economía, ahora recurren a él para que cubra sus pérdidas, mientras ganaban, para ellos; ahora que tienen pérdidas, que se socialicen. El dinero manda y parece que tengamos que aceptarlo como una verdad revelada más, pero, ¿de verdad tenemos que aceptar como inevitable un sistema que se basa en primar el beneficio económico de una forma cada vez más salvaje y descarada, frente a los derechos y la dignidad de la mayoría de la población? ¿Tenemos que asumir como inevitable que se privaticen servicios esenciales como la salud, la educación el agua para aumentar las cuentas de resultados de unos pocos?

Porque estas políticas van en la dirección contraria a la erradicación de la pobreza, la misma coherencia de que hablaba en un post anterior, debe hacer que las ONGD las denuncien y se posicionen con los demás movimientos sociales, políticos y sindicales de oposición a las políticas neoliberales y que utilicen los medios de los que disponen para hacer ver a sus voluntarios, socios y simpatizantes la conveniencia de participar en las protestas y movilizaciones que se vienen realizando.

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