DE LA FINANCIACION DE LAS ONGDS INTERNACIONALES, OTRA VISIÓN.

Recibí hace un par de dīas, un correo de una buena amiga con enlace a este artículo, escrito a raíz de la renuncia de MSF a fondos públicos europeos y de sus estados miembros ( https://medium.com/de-las-distancias/de-la-financiación-de-las-ongs-internacionales-4f4be5b15437#.vruwa3ueh), que recomiendo su lectura porque es muy bueno y me da pie a dar otra visión que, en ningún modo se opone a la del autor del mismo, sino que pretende ser complementaria. 

Coincido en casi todo lo que dice, incluso en lo que se refiere a la organización que presido, MedicusMundi, en la que conocemos nuestras debilidades y sabemos que una muy importante es la excesiva dependencia de fondos públicos y la escasa dedicación hasta ahora a la captación de fondos privados, algo que queremos ir cambiando.


De una forma más o menos directa he escrito en este blog, varias veces, sobre este tema, al menos en los tres siguientes enlaces podéis leer sobre ello si queréis, porque no voy a repetir lo que ya dije allí y puede servir para entender lo que sigue., Aquíaquí y aquí

SOBRE LOS FONDOS PÚBLICOS

Los estados llamados desarrollados tienen el compromiso desde hace ya mucho tiempo de destinar el 0.7% del PIB a la cooperación al desarrollo y, de esto, dedicar el 15% a la cooperación en salud. Quienes tienen que llevar adelante estos compromisos de los estados son los gobiernos, otra cosa diferente es que cumplan sus compromisos y el papel, fundamental,de la sociedad civil, de los votantes, en exigir su cumplimiento.  

Los fondos públicos vienen de los impuestos que todos pagamos, o debemos pagar, para sostener todas las políticas públicas de las que la cooperación al desarrollo es una más y, por tanto, no pertenecen al partido político que gobierne ni, mucho menos, al político de turno. Los gobiernos, en sus diferentes niveles, tanto municipales como provinciales, autonómicos o centrales marcan sus prioridades en las convocatorias a las que debemos presentar nuestros proyectos. 

Es razonable que, siendo fondos limitados, se dediquen a aquello donde puedan ser prioritarios y más eficaces, y que los que concurrimos a la convocatoria sepamos de antemano lo que se nos pide. 

Otra cosa diferente es que se introduzcan intereses que nada tengan que ver con el desarrollo ni con las necesidades reales de las poblaciones a las que teóricamente debieran ir los fondos de cooperación, por ser las más necesitadas, y el partido del gobierno introduzca intereses bastardos comerciales, geopolíticos o del propio partido. Para esto debe estar el parlamento y la sociedad civil, otra vez, exigiendo el cumplimiento de los compromisos, pero también para ello debiera haber un compromiso de estado, general, sobre la política de cooperación al desarrollo, de tal manera que no dependa tanto de los vaivenes políticos o de los interesas comerciales del momento.


Seguramente la Agenda 2030, de los ODS, y el Acuerdo sobre el Cambio Climático, suscritos ambos por España, pueda ser una oportunidad única, que no debiéramos desaprovechar, para que se marquen de una vez las prioridades de la política de desarrollo y de cooperación para el desarrollo, y la redundancia es imprescindible en este caso porque debe referirse tanto a España como a los países empobrecidos.

SOBRE LOS FONDOS PRIVADOS

Los primeros y los más importantes para cualquier ONGD en mi opinión, son los que provienen de nuestros socios y socias y voluntarios y voluntarias. De las personas que conociendo nuestra misión, visión y valores y nuestro modo de trabajo, lo asumen como propio y lo sostienen económicamente o con su trabajo. La rendición de cuentas y la transparencia absoluta debe ser una premisa básica para que se mantengan lo más activos posible. A mantener y aumentar esta base social informada, formada y activa deben ir nuestros mayores esfuerzos porque estos no ponen más condición que nos mantengamos en la misma línea.

Después están los donantes, aquellas personas que, ocasional o periódicamente, destinan dinero para un proyecto concreto o para el sostenimiento general de la organización. La premisa de transparencia y rendición de cuentas, como no podía ser de otra manera, es igual al de las personas socias, tratando de lograr su identificación con los fines de la organización.

Hay después un grupo de entidades como colegios profesionales, grupos de trabajadores públicos, universidades, fundaciones independientes…. que hacen convocatorias para apoyar algún proyecto de cooperación.

Por último, queda el enorme campo de las empresas y sus fundaciones y de la Responsabilidad Social Corporativa. Es de perogrullo decir que hay empresas de todo tipo, que no es lo mismo la tienda de la esquina que El Corte Inglés, que no es igual FIARE y TRIODOS BANK que el Banco Santander o el BBVA, que es distinto GOIENER que Iberdrola o REPSOL por señalar diferentes ejemplos. 

LA MISIÓN DE LAS ONGDS Y SU FINANCIACIÓN

Hace ya tiempo que las ONGDs dejamos de ser asistencialistas para defender un modelo de desarrollo centrado en las personas, humano, y sostenible. Nuestra experiencia a lo largo de décadas dedicadas a tratar de mejorar las condiciones de vida de las personas más vulnerables nos llevó a la convicción que solo con un cambio de modelo de desarrollo, no centrado en el crecimiento económico y que tuviera en cuenta los límites del planeta, podríamos conseguir un mundo para todos, como se dice en la agenda 2030, un mundo que no deje a nadie atrás.

Los ejes en los que se basa el actual modelo de desarrollo son la financiarización de la economía, el consumismo por encima de todo, el individualismo a ultranza, la precarización de las condiciones laborales, la deslocalización de la producción y de las condiciones laborales, las externalidades del sistema (contaminación del aire y del agua, calentamiento global…) que pagamos entre todos, la caracterización de lo privado como más eficiente que lo público sin evidencia que lo sustente, etc.


Ante esta caracterización del mundo actual, el modelo de desarrollo humano y sostenible se debe sustentar en la cooperación, la solidaridad, el consumo responsable y de productos de cercanía, el comercio justo, la soberanía alimentaria, las energías renovables, el empoderamiento de las personas, la igualdad de género y de todas la personas, los derechos humanos, la justicia, le equidad….

Si algo debemos tener, en mi opinión, las ONGD es COHERENCIA y exigir a los gobiernos que la tengan, que las políticas de cooperación y de desarrollo no sean incoherentes con las comerciales y económicas, que no promovamos la paz con la mano derecha y que con la izquierda favorezcamos la exportación de armas a países en conflicto, o que digamos a los ciudadanos que ahorren energía para reducir el cambio climático y favorezcamos el Fracking.

LA COMUNICACIÓN DE LAS ONGD

Coincido con el artículo que citaba al principio de esta entrada en que debemos tener una buena, muy buena, política de comunicación en las ONGD, más si queremos combatir el modelo actual que es permanentemente defendido en todos los medios de comunicación, pero tenemos que asumir que TODO COMUNICA, lo que hacemos y lo que decimos es, seguramente, lo que más comunica pero también lo que no hacemos y lo que no decimos y con quién lo decimos y lo hacemos.


¿Podemos promover servicios públicos de salud financiados a través de políticas fiscales progresivas y aparecer junto a empresas,como la casi totalidad del IBEX, que trabajan en paraísos fiscales? Estoy convencido de que no.

¿Podemos hablar de comercio justo y consumo responsable y aparecer junto a empresas,como INDITEX y otras, cuyo modelo de negocio se basa en el consumo desbocado, la deslocalización para ahorrar costes laborales y sociales? Yo creo sinceramente que no

¿Podemos criticar el modelo neoliberal por sus implicaciones sociales y aparecer junto al Banco Santander y/o BBVA? Sigo pensando que no

¿Podemos hablar de soberanía alimentaria, hacer campañas como 25 gramos o la próxima “DAME VENENO” y aparecer junto a Nestlé, Coca Cola o McDonalds? Por supuesto que tampoco.


¿Podemos defender las energías renovables, defender que hay que ir a un modelo de desarrollo que respete los límites del planeta y aparecer junto a REPSOL, IBERDROLA, etc? Sigo diciendo que no

¿Podemos defender el derecho a la salud y aparecer junto a empresas tabaqueras o de alcoholes destilados? También creo que no.

¿Podemos exigir a las empresas y, por supuesto al gobierno, que cumplan su verdadera RSC, pagando todos sus impuestos y cumpliendo toda la legislación laboral allá donde estén? Si, claro que si, podemos y debemos.

En mi opinión, el trabajo de las ONGD tiene o debe tener un componente ético fundamental, basado, sobre todo, en la coherencia entre lo que dice su misión y lo que hace y comunica, por eso estoy convencido que no todo el dinero es válido, que no todos los caminos llevan a buen puerto.

Con esta premisas, asumiendo que los estados, que los gobiernos, no son perfectos, que demasiadas veces tienen intereses bastardos, prefiero renunciar a según qué fondos privados que a los públicos aún admitiendo que la excesiva dependencia de un solo tipo de fondos es mala para las organizaciones porque nos debilita.

Una vez dicho todo esto, quiero señalar que, como ya he dicho al principio, en la actualidad soy PRESIDENTE de la FEDERACIÓN DE ASOCIACIONES DE MEDICUS MUNDI ESPAÑA y que lo que expreso en esta entrada, como en todas las de este blog por otra parte, es una OPINIÓN PERSONAL, que no tiene por qué coincidir ni con la de todas las asociaciones de la FAMME ni con todas las personas que formamos medicusmundi.

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EL FUTURO DE LA COOPERACIÓN Y DE LAS ONGD

Crítica a concepto de desarrollo

La idea de la existencia de países desarrollados y subdesarrollados surge a finales de los años 40, cuando el presidente Truman, en su discurso de investidura, habla por primera vez de la necesidad de apoyar a los países subdesarrollados. Desde entonces y hasta ahora se viene asociando desarrollo con el crecimiento económico, con un modelo de desarrollo a medida de las sociedades occidentales, antropocéntrico, en lugar del que ha existido en muchas otras sociedades, centrado en la armonía con la naturaleza, biocéntrico.

Esta idea de desarrollo dominante, presentado como inevitable y necesario, no está referida al proceso de activación de potencialidades para el mejoramiento social –lo que podría acercarse al significado estricto del vocablo desarrollo–, sino que se vincula a un concreto modelo de desarrollo, construido desde la racionalidad económica sin tener en cuenta los límites de la biosfera en la que vivimos junto al resto de la naturaleza. El no respeto a los límites físicos y biológicos del planeta unido a la lógica de un sistema en el que todo vale mientras produzca beneficios económicos, nos va llevando crisis tras crisis, burbuja tras burbuja, a chocarnos de frente contra los límites del planeta, el cambio climático, que ya sólo niegan los muy interesados, nos va a obligar a replantearnos la vida.

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La crisis actual, que más que económica es sistémica porque incluye crisis política, ecológica, social, de valores, etc debiera hacer pensar a los gobiernos que no están haciendo bien las cosas. Sin embargo, los líderes mundiales han vuelto a cometer el mismo error: situar el crecimiento económico en el lado de las soluciones en lugar de en el de las causas, ignorando nuevamente los límites del planeta. Incluso, llegan a justificar que no se haya avanzado más en materia de desarrollo sostenible por las “múltiples crisis económicas, financieras, de alimentos…”, como si se trataran de desastres naturales sobrevenidos e independientes del funcionamiento del sistema.

Las diversas cumbres mundiales sobre el desarrollo o sobre la sostenibilidad, o sobre ambas a la vez, se limitan a hacer declaraciones vacías dándose plazos cada vez más largos, menos concretos y menos obligatorios. Los lobbys empresariales, presentes en las cumbres y apoyados por los gobiernos, no tienen interés en que se tomen la medidas que cada día son más urgentes y necesarias y, además, se proponen a sí mismos como los que pueden hacerlo posible.

Papel de las ONGD

En los tiempos de desmantelamiento del bienestar social que sufrimos, las organizaciones que queremos seguir haciendo cooperación, tenemos la obligación de replantearnos nuestro papel. Hemos vivido muchos años bien acomodados bajo el ala de las subvenciones públicas que, en buena medida, han matado nuestro espíritu transformador e innovador y nos han convertido en formales y políticamente correctos gestores de proyectos en aquellas áreas que la Administración no es capaz de (o no tiene interés por) atender. Ya no se trata, sólo, de conseguir dinero para seguir haciendo proyectos enormes, sino de repensar el sentido de nuestras organizaciones.

Las ONGs de toda la vida deben resituarse en la actual emergencia de movimientos sociales movilizados, de los que nunca debimos dejar de formar parte. Debemos buscar nuevas formas de hacer educación e incidencia, de articularnos junto con los demás movimientos ofreciendo nuestra experiencia y base social. No podemos seguir dirigiéndonos a la gente como si fueran agentes pasivos, no es momento de pedir sino de implicar, es momento de corresponsabilidad, de aprender a cooperar entre nosotras, de compartir espacios y movilizaciones. En resumen, es hora de aceptar el reto de transformar la sociedad.

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Nuestra particular tarea, si asumimos el reto de participar activamente en la transformación de las actuales relaciones de poder, debiera estar basada en: La necesidad de acuerdos globales sobre la reducción de gases de efecto invernadero; el establecimiento de un impuesto global a las transacciones financieras; el cambio de modelo productivo y de consumo basado en principios de soberanía alimentaria; el establecimiento de auditorías a la deudas públicas externas; la igualdad efectiva de derechos, oportunidades y reconocimientos para hombres y mujeres; la transición a un modelo energético limpio y sostenible; el cumplimiento de la legalidad internacional para Estados y transnacionales; la desaparición del fraude fiscal consentido mediante la existencia de paraísos fiscales; la generación de espacios de participación política ciudadana creativa y comprometida; la erradicación de la pobreza extrema y no extrema, y la reducción de las brechas de desigualdad.

Algunos de los aspectos señalados en el párrafo anterior parecen lejanos a nuestra acción hasta ahora, pero por poner un ejemplo, ¿es hoy posible separarlos en parcelas o se debe considerar inseparable la lucha por erradicar la pobreza y del efectivo cumplimiento de los derechos humanos, de la exigencia de reducción de gases de efecto invernadero y de unas nuevas relaciones económicas?

En un mundo globalizado las alternativas, que las hay, deben ser globales y las ONGDs podemos aportar nuestro conocimiento y relación con las poblaciones de países empobrecidos para tejer redes que faciliten la cooperación y solidaridad entre las personas de todo el planeta para buscarlas e implementarlas.

DEBEN LAS ONGS PARTICIPAR EN LAS MOVILIZACIONES?

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Buena parte de las ONGs tiene elaborados planes estratégicos porque lo han venido exigiendo las administraciones públicas para participar en convocatorias para subvenciones. En esos planes, entre otras cosas, se incluye la MISIÓN, donde se trata de definir los fines últimos de la acción de la ONG, el horizonte, o la utopía, a la que se dirige la actividad de la organización.

La ERRADICACIÓN DE LA POBREZA aparece en la misión de muchas de las organizaciones que se dedican a la cooperación al desarrollo. Además, entre las formas de llegar a conseguirlo, incluyendo los proyectos en el sur con los que ya creo que estaremos todos de acuerdo que no vamos a conseguir ese fin, solemos incluir la educación al desarrollo, la incidencia y la denuncia de todo aquello que impida la consecución del fin propuesto.

Durante los años 90, en la llamada década perdida para el desarrollo, denunciábamos las políticas de ajuste estructural que el FMI y el BM imponían en los países del sur, lo que suponía empobrecerlos más y destruir el escaso estado de bienestar que tenían. Entonces esa políticas se imponía a aquellos países con el fin de que hicieran frente a la deuda externa que tenían. Hicimos muchas campañas denunciando lo ilegítimo de la deuda y lo impopular de aquellas políticas, incluso hubo una ILP pidiendo que se condonara la deuda a los países empobrecidos.

Hoy, esas políticas se están llevando a cabo en España y los países del sur de Europa, impuestas por la troica (BCE, UE y FMI) y las consecuencias están siendo las mismas que en los años 90 en los países del Sur. ¿Si entonces no dieron resultado por qué tenemos que suponer que aquí y ahora van a tener éxito?

La realidad es que la política de recortes suponen un paso más en la instauración de un modelo social profundamente injusto que aumenta la inequidad y las desigualdades sociales y que reduce derechos sociales y políticos.

Desde hace más de una década, se vienen aplicando en Europa los postulados neoliberales de desregulación de los mercados financieros, de reducción de impuestos a los poderosos, de creación de burbuja tras burbuja financiera que, al reventar, han estado en la raíz de la crisis (en realidad estafa) que soportamos.

Paradójicamente, aquellos que defienden que el estado debe desaparecer de la economía, ahora recurren a él para que cubra sus pérdidas, mientras ganaban, para ellos; ahora que tienen pérdidas, que se socialicen. El dinero manda y parece que tengamos que aceptarlo como una verdad revelada más, pero, ¿de verdad tenemos que aceptar como inevitable un sistema que se basa en primar el beneficio económico de una forma cada vez más salvaje y descarada, frente a los derechos y la dignidad de la mayoría de la población? ¿Tenemos que asumir como inevitable que se privaticen servicios esenciales como la salud, la educación el agua para aumentar las cuentas de resultados de unos pocos?

Porque estas políticas van en la dirección contraria a la erradicación de la pobreza, la misma coherencia de que hablaba en un post anterior, debe hacer que las ONGD las denuncien y se posicionen con los demás movimientos sociales, políticos y sindicales de oposición a las políticas neoliberales y que utilicen los medios de los que disponen para hacer ver a sus voluntarios, socios y simpatizantes la conveniencia de participar en las protestas y movilizaciones que se vienen realizando.

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NO SOMOS ASÍ, NO PODEMOS SER ASÍ

Llevaba unos días leyendo y pensando sobre el futuro de la cooperación al desarrollo en estos tiempos de crisis y de recortes en todo tipo de gastos sociales, a lo que se viene a juntar el cambio de modelo de cooperación propio del neoliberalismo triunfante. Decía que llevaba unos días pensando en ello cuando han caído en mis manos dos campañas de varias ONGD con planteamientos sobre el tema. no es así ,somos así

Sin cerrar el tema aquí, porque tengo idea de tratarlo en más profundidad, me voy a posicionar del lado de los que dudan que seamos así. Yo tampoco creo que las ONGD seamos tan poco coherentes como para asociarnos con aquellos que hemos denunciado durante mucho tiempo por sus prácticas en el sur y en el norte contrarias al desarrollo humano.

Es por eso que campañas como SOMOS ASÍ me producen vergüenza porque supone, a mi entender, lavar la cara de empresas multinacionales con el fin de patrocinar nuestra organización y lanza el mensaje de que todo vale con tal de recaudar fondos para el sostenimiento de nuestras organizaciones y, no, no todo vale, no todo es ético.

Si algo hemos tenido las ONGD en estos años es el haber sido referentes éticos ante la sociedad, a diferencia de los partidos y muchas veces de los sindicatos, nuestras organizaciones eran valoradas por su implicación con los más vulnerables y por las denuncias que hacíamos de lo que nuestro modelo de desarrollo suponía en el Sur.

Por ello, aparecer en una campaña junto a INDITEX (¿Trabajo esclavo?), BBVA y Santander (¿Inversiones en armas y en fondos de alimentos?), Telefónica (¿ERE a 5000 trabajadores con beneficios récord?), DIA , Eroski y El Corte Inglés (¿Promotores de un modo de consumo poco sostenible?) y otras muchas empresas no es cualquier cosa, es lanzar el mensaje de que lo importante, lo que perseguimos las ONGD, es mantenernos a cualquier coste, que entre lo que decimos y lo que hacemos hay un trecho y que muchas veces defendemos algo en el SUR y lo contrario en el Norte.

Además, estoy convencido de que a la larga, en estas campañas solo ganan las multinacionales, las ONGD tenemos muy poco que ganar y mucho que perder por este camino. No se trata de purismo, ni mucho menos puritanismo, se trata de COHERENCIA entre lo que decimos y lo que hacemos