Cuestiones en relación a la epidemia de Ébola

Descubierta por primera vez en 1976, la fiebre hemorrágica del Ébola es una de las enfermedades más mortíferas para el hombre, con una tasa de mortalidad del 25 al 90 por ciento según los diferentes brotes que se han ido produciendo desde entonces.

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Desde el pasado mes de diciembre que comenzó la actual epidemia de virus Ébola en África occidental, tuvimos las primeras noticias gracias a monsieur Le Pen que otorgaba al Ébola la categoría de solución para la inmigración y ya hace menos tiempo se ha convertido en noticia de primera plana cuando se ha ido sabiendo que afectaba a personal sanitario y a ciudadanos occidentales.

Sin embargo, este brote reúne algunas características especiales que le podían haber convertido en noticia por sí sólo. De momento es la primera vez que afecta a más de un país y es el que ha afectado a más personas y ha provocado más muertes, principalmente porque en esta ocasión ha dejado el medio rural y se ha extendido a las ciudades. Es, sin lugar a dudas, la peor epidemia de Ébola hasta ahora.

La respuesta internacional se ha hecho esperar demasiado y, ni con mucho, está siendo la que se necesita. Los ya de por sí frágiles sistemas de salud de esos países están colapsados, mucho personal sanitario o está enfermo o, en muchos caso ha huido por miedo y los centros de salud se quedan abandonados con lo que se deja de atender al resto de necesidades, malaria, atención al parto, otras infecciones muy prevalentes están provocando más mortalidad que el propio ébola, pero la ayuda sólo se centra en este, y cuando se pase la epidemia, qué?

Da la impresión que más que preocuparnos por los enfermos y los muertos (siempre demasiados, pero no olvidemos que no tantos como por la malaria, por ejemplo), nos movilizamos cuando tememos que llegue a nuestra casa.

En esta ocasión la urgencia y la gravedad de la epidemia, junto a la presión mediática, ha hecho cerrar el foco solo en el Ébola, pero ya hace años que se tiende a dirigir la ayuda en programas verticales centrados en una o en muy pocas enfermedades en detrimento (por la disminución de fondos y por la captación de profesionales sanitarios) del fortalecimiento de los sistemas públicos de salud centrados en una Atención Primaria de Salud potente, accesible, aceptable y de calidad. La inversión en Servicios Públicos de Salud potentes si que ayudaría a ir cerrando la herida de la salud en África.

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En lo que se refiere a España, otra vez, en una emergencia humanitaria, son los medios de comunicación los que imponen la agenda y la respuesta del gobierno, se ha caracterizado por la improvisación y el oportunismo, ha dado una muestra más del desgobierno de nuestro sistema sanitario, caracterizado por la falta de cualquier criterio razonable.

El hospital Carlos III, que había sido referente en medicina tropical, se había reconvertido en centro para crónicos y, por lo visto, no quedaba en España un centro hospitalario capaz del nivel de aislamiento necesario en este caso, y hubo que improvisar, desalojar una planta y reconstruir un par de habitaciones de aislamiento para alojar al padre Miguel Pajares y la hermana de la misma congregación que, por ser española, si se repatrió.

Al principio el coste de la evacuación se iba a pasar a la orden religiosa, luego ya no, iba a ser a cargo del estado (de qué partida?, de sanidad, de cooperación, de la destinada a la marca España?). Lo que nadie ha explicado es con qué criterio se había decidido reconvertir el Carlos III, con cuál otro se decidió desalojar y re-reconvertir una planta de ese centro para acoger a los dos religiosos, con qué otros se tomó la decisión de repatriar a estos dos y no a sus compañeros, y por fin, cómo se decidió quién se hacía cargo de los costes de la operación.

Porque lo que de verdad debe preocuparnos en España no es el riesgo de que se extienda el Ébola aquí, por lo demás muy poco probable, sino la permanente falta de criterios razonables, basados en evidencias, con que se hacen las cosas en este país. La exclusiva preocupación de la gran mayoría de nuestros diferentes gobiernos no va más allá de las próximas elecciones y de hacer o decir cualquier cosa con tal de tener un buen resultado, y consideran las diferentes administraciones a todos los niveles su propio cortijo y de regirlo con un cortoplacismo y una miopía impropias.

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1 de diciembre DÍA INTERNACIONAL DEL SIDA

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Desde 1981 cuando los CDC convocaron la conferencia en la que se debatió sobre los primeros casos descritos, hasta 1984 cuando se descubrió el virus y se comenzó a ver la verdadera extensión e importancia de la pandemia, así como sus consecuencias que, no siempre eran sanitarias, el estigma, los puntos rojos en los volantes de analítica, las consultas diferenciadas, los niños a los que se impedía ir al colegio por el miedo de los padres de los demás niños….

Los primeros años muchos médicos de primaria atendíamos enfermos de SIDA o portadores de VIH en nuestras consultas, en comunicación con el hospital, según el tratamiento se fue complicando pasó a ser competencia hospitalaria. En estos poco más de 30 años, la enfermedad ha pasado a ser crónica y hoy nadie separa a los enfermos, ni limita sus derechos, al menos en los países desarrollados

Este año las cifras que da ONUSIDA coincidiendo con la celebración del día internacional son las más positivas desde que se viene celebrando estos días en el año 1988. Las grandes cantidades de dinero que se destinan a través del fondo global están consiguiendo éxitos muy remarcables.

Por segundo año consecutivo han descendido los casos de transmisión vertical por el aumento del número de mujeres embarazadas que han recibido tratamiento antiretroviral, también ha aumentado un 20% los portadores de VIH que han recibido tratamiento, ambos casos en los países de bajo y mediano ingreso.

Por el lado negativo, todavía hay 34 millones de personas infectadas la gran mayoría de ellas en África subsahariana (un 67%), el año 2011 murieron 1.7 millones de personas, y se produjeron más de dos millones y medio de nuevos contagios.

Respecto al futuro aparecen nubes en el horizonte. Los recortes debidos a la crisis van a limitar de forma importante la capacidad de muchas asociaciones que trabajan precisamente con los enfermos más vulnerables en nuestro país. Además la reducción de las aportaciones de muchos países al Fondo Global es posible que haga que, por primera vez en muchos años, haya que reducir el número de enfermos que reciban tratamiento en los países de ingresos bajos y medianos, ¿quién va a decidir a quién se le niega ahora el acceso a los medicamentos?

Por otro lado, el Fondo Global debería de una vez replantearse su forma de actuar en los países en desarrollo. Los fondos verticales son aquellos que llegan a los países con un destino fijo, en este caso para financiar todo lo referido al SIDA, creando una estructura paralela al sistema de salud y, generalmente, pagando salarios bastante más elevados que el sistema público, lo que provoca la fuga del personal sanitario desde el sistema público, produciendo su debilitamiento y la desatención de otras muchas enfermedades tanto o más prevalentes que el SIDA y que son fuente importante de morbimortalidad.

El fortalecimiento de los sistemas públicos de salud debiera ser la primera prioridad del fondo global o de cualquiera que quiera intervenir en salud, tanto en países desarrollados como empobrecidos, porque esta es la vía más lógica para la sostenibilidad de las actuaciones no creando incentivos perversos ni entre el personal sanitario (que huye del sistema público por un mejor salario) ni entre los enfermos (que pueden llegar a buscar infectarse para recibir subvenciones o comida). Además una vez se acabe la intervención (porque algún día tendrá que acabar, no?) se habrá creado una estructura útil para el futuro.

TRAS LOS RECORTES, VUELVEN, AMPLIADAS, LAS PRIVATIZACIONES. LA VENTA DE NUESTRO PATRIMONIO COMÚN

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No voy a dedicar mucho tiempo a hablar sobre la supuesta ventaja de lo privado sobre lo público, y digo supuesta porque no hay evidencia en la que sostener tal afirmación, más bien al contrario.

Las conclusiones de un estudio científico de un grupo de investigadores de las Universidades de Siena, San Francisco y Cambridge, además de la London School of Hygiene and Tropical Medicine, van en la línea de que incrementos de gasto en proveedores públicos se correlaciona con aumentos en la tasa de disminución en mortalidad evitable y, sin embargo, el gasto en el sector privado no tiene efecto estadísticamente significativo en la reducción de la mortalidad evitable. Es más, un mayor porcentaje de gasto en el sector privado se asociaba con mayores tasas de mortalidad evitable

La idea de privatizar hospitales no es nueva en España. Un primer ejemplo lo tenemos en los famosos 8 hospitales construidos por orden de Esperanza Aguirre. Los nuevos hospitales tenían un coste de construcción de 700 millones de euros. Sin embargo las constructoras, bancos y empresas que han participado en los mismos se terminarán embolsando más de 5.000 millones de euros al cabo de los 30 años de concesión. Dinero que iremos pagando año a año.

No contentos con el negocio, justo antes de las elecciones autonómicas, pudimos conocer que esas empresas reclamaban cerca de 90 millones de euros más a la Comunidad en concepto de canon anual de explotación y excesos de gastos, y que los obtuvieron.

Existen casos como el del Hospital de Burgos, realizado con el mismo modelo de gestión, que lleva una demora de año y medio en la entrega y un sobrecoste de 132 millones de euros. Otro ejemplo de lo contrario lo podemos encontrar en el Hospital Central de Asturias, construido con medios públicos, con más de 1000 camas y que ha costado 350 millones de euros, mientras que el de Puerta de Hierro, construido con un modelo que da entrada a la iniciativa privada, nos cuenta 1.200 millones de euros, aún contando con 800 camas.

Eso si, la privatización de los hospitales tienen, hay que reconocerlo, tres ventajas en tres tipos de ingeniería diferentes. 1) No computan como deuda pública de cara a la Unión Europea: INGENIERÍA FINANCIERA. 2) Permiten cortar 8 cintas inaugurales un mes antes de las elecciones: INGENIERÍA ELECTORAL y 3) Permite entregar el negocio a una camarilla de empresarios y financieros amigos: INGENIERÍA POLÍTICOEMPRESARIAL(*).

Cuando el sobrecoste y las deficiencias del sistema sean evidentes los que hoy gobiernan ya no estarán y no tendrán que hacer frente a ningún coste económico, ni electoral, ni penal, ni civil y seremos los de siempre los que carguemos con ello en nuestros bolsillos.

Parecería que esto solo pasa en Madrid, pero podemos decir lo mismo de Valencia, Murcia y, cómo no, de Catalunya donde el conseller de sanidad era un destacado directivo de la sanidad privada y ha llegado a afirmar que la salud es un bien privado y el estado se debe desentender de su cuidado.

Pero estas cosas suelen empezar como en el poema de Bertold Brecht de que primero vinieron a por… y como yo no era…. no me preocupé…., porque al final es muy probable que vengan a por todos y, a la chita callando se van privatizando, o externalizando como suelen decir ahora en la neolengua de los neoliberales, servicios que aparentemente no son sanitarios como la limpieza, los almacenes, la lavandería, la farmacia hospitalaria, los laboratorios….y, si nos dejamos, todo acaba llegando.

“Se trata pues de dignidad, de sanidad y de derechos. Nada de ello está en venta. Tampoco los Hospitales de Madrid, los ambulatorios o los trabajadores del sector público sanitario.” ( Inés Sabanés en elDiario.es, el 8/11/2012). Nada de eso debiera estar en venta y sin embargo el Gobierno de Madrid ha puesto en venta el Hospital de la Princesa y el resto de hospitales de Madrid y el 10% de los centros de Atención Primaria.

Por dignidad, por impedir que roben nuestro patrimonio, las movilizaciones en defensa del Servicio Público de Salud, de la Educación Pública de calidad, en defensa, en fin, de nuestros derechos deben ser multitudinarias.La solidaridad más necesaria hoy es la que se debe dar entre el personal sanitario y no sanitario y pacientes, entre profesores, padres y alumnos, entre dependientes y cuidadores, en exigencia de que se respete nuestro derecho a una vida digna y a no hacernos cargo de deudas que no hemos creado.

(*) También podríamos hablar de ingeniería de financiación del partido, o de corrupción pura y dura, viendo quién es quién en las empresas que se benefician de las privatizaciones y los continuos cambios de silla desde la actividad público-política y las actividades de los lobbys de la sanidad privada.

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